Por: Rafael G. Vargas Pasaye
Alejandro Ordaz Moreno saltó a la fama pública el 8 de marzo del año pasado cuando se le acusó de intento de homicidio contra dos policías a quienes confundió con ladrones. En aquel momento estudiante mexicano de doctorado en energía renovable, avecindado en la ciudad española de Sevilla, becado por el Conacyt (900 euros al mes), hoy engrosa la lista de los buscados por la Interpol, debido a que el 30 de julio de este año Alejandro no se presentó como cada quince días con el juez que daba credibilidad a su libertad condicional.
Luego de once meses en la prisión, el fiscal decide que no están del todo claras las cosas de parte del lado acusador y le dan la libertad condicional. No obstante, el joven de 30 años perdió la beca, la Universidad de Sevilla ya no lo admitió, la vida se complicó. Autoridades mexicanas representadas en la embajada le prestaron ayuda, incluso económica para solventar urgencias como la renta. A algunos sorprende su decisión de huir. Y preguntan de qué, de quién.