Es costumbre de quien administra este blog, leer los periódicos los domingos por las mañanas. Grande es mi sorpresa al observar que en este día domingo 10 de abril, aniversario luctuoso del General Emiliano Zapata, prácticamente no haya noticias sobre este acontecimiento.
Me formulo algunas preguntas:
¿Por qué no se le da el mismo tratamiento a esta fecha como al 21 de marzo?
¿Por qué pocas noticias al respecto?
¿Por qué tan poca información?
Contrasta en la prensa los ríos de tinta sobre las noticias de la "Guerra contra el crimen organizado" y el "Clásico de clásicos" a diferencia de la ausencia de notas sobre el aniversario luctuoso de Zapata.
Después de la decepción que sufrí al leer los medios impresos, decidí buscar información en un medio más democrático y menos tendencioso: la red.
Me encontré con la siguiente información, que considero valiosa y digna de compartir... aquí hago mi parte.
Fuente: Díaz Soto y Gama, Antonio, La revolución agraria del sur y Emiliano Zapata su caudillo, México, Ediciones El Caballito, 1976, págs. 227 a 238.
Al llegar allí en la mañana del 10 de abril de 1919, corrieron rumores de que el enemigo se aproximaba: por lo que el General Zapata, de acuerdo con Guajardo, arregló los dispositivos de combate: Guajardo atacaría al enemigo por la llanura, mientras que Zapata, le haría frente en un punto conocido con el nombre de la Piedra Encimada.
La alarma resultó falsa, pues el enemigo no apareció por parte alguna, y entonces Guajardo aprovechó la oportunidad para invitar a Zapata a almorzar con él en el interior del casco de la Hacienda de Chinameca, el cual forma un recinto completamente cerrado por alta muralla y que sólo tiene una entrada protegida por una fachada provista de almenas.
Por esa puerta tenía que entrar forzosamente Zapata si aceptaba la invitación, como lo hizo, y en ese instante se consumó la tragedia, en la forma innoble que el parte aludido, detalla.
Vamos a ver al coronel, dijo el jefe Zapata: que vengan nada más diez hombres conmigo, ordenó. Le seguimos diez, tal como él lo ordenara, quedando el resto de la gente, muy confiada, sombreándose debajo de los árboles y con las carabinas enfundadas. La guardia formada (la de la gente de Guajardo) parecia preparada para hacerle los honores (al Jefe Zapata). El clarín tocó tres veces llamada de honor, y al apagarse la última nota, al llegar el general en jefe al dintel de la puerta, de la manera más alevosa, más cobarde, más villana, a quemarropa, sin dar tiempo para empuñar las pistolas, los soldados que presentaban armas, descargaron dos veces sus fusiles y nuestro inolvidable general Zapata cayó para no levantarse más. Su fiel asistente, Agustín Cortés, moría al mismo tiempo. Palacios debe haber sido asesinado en el interior de la hacienda. La sorpresa fue terrible; los soldados del traidor Guajardo, parapetados en las alturas, en el llano, en la barranca, por todas partes (cerca de mil hombres), descargaban sus fusiles sobre nosotros. Bien pronto la resistencia fue inútil; de un lado éramos un puñado de hombres consternados por la pérdida del jefe y del otro un millar de enemigos que aprovechaban nuestro desconcierto para batirnos encarnizadamente. Así fue la tragedia, así correspondió Guajardo, el alevoso, a la hidalguía de nuestro general en jefe. Así murió Emiliano Zapata. Así mueren los valientes, los hombres de pundonor, cuando sus enemigos, para poder enfrentarse a ellos, recurren a la traición y al crimen ...
El Mayor S. Reyes Avilés.- Firmado.
La versión de los hechos contenida en el parte anterior, me ha sido confirmada por todos los testigos presenciales de quienes, a raíz de los sucesos, solicité informes sobre el particular.
En cuanto a la actitud de Carranza, baste decir que premió al Coronel Guajardo por su hazaña, elevándolo al grado inmediato de general y otorgándole una gratificación de cincuenta mil pesos ...
Como la indignación me llevaría demasiado lejos si yo comentase este incalificable crimen, me limitaré a decir que el juicio de la posteridad contra Carranza, tiene que ser muy severo, como lo ha sido ya el de todos los contemporáneos no cegados por un personalismo ciego, y que será indiscutiblemente) uno de los más graves cargos que la historia formule contra don Venustiano.
Fuente: Díaz Soto y Gama, Antonio, La revolución agraria del sur y Emiliano Zapata su caudillo, México, Ediciones El Caballito, 1976, págs. 227 a 238.
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Como extra un video de los funerales del General Zapata:
Revisando el archivo de HECF, me encontré con un audio extraordinario. Especialmente para la clase de historia. Nada menos y nada más que la voz del ex presidente Porfirio Díaz en una carta que le escribe a Tomas A. Edison. Fecha: Agosto 15 de 1909.
La realidad es que no existen pruebas sobre la existencia de Juan Martínez: los barreteros eran muchos en una región que vivía de la minería y es posible que los jefes insurgentes enviaran a uno de ellos (Juan, Pedro, Antonio…) como carne de cañón. El Pípila representa a esos hombres anónimos sacrificados en la Independencia.
El indio que llegó a ser presidente.
La historia oficial enseñó a los mexicanos a admirar a Benito Juárez porque fue el indio que llegó a ser presidente. Sin embargo, Juárez jamás utilizó su origen para que lo trataran de forma especial; en sus discursos no hay autocomplacencia o conmiseración hacia los indios. La grandeza de Juárez radica en que él siempre se concibió a sí mismo como un ciudadano. Y en todo caso, otro indio que también llegó a ser presidente fue Victoriano Huerta.
¿Sin Malinche no hay Conquista?
Su nombre tal vez fue Malitzin y terminó en Malinche. Su nombre cristiano fue Marina, la de Cortés, por su relación con Hernán con quien tuvo un hijo: Martín. Su papel fue fundamental para el proceso de conquista pues sirvió como traductora de los españoles. De todos modos la Malinche representa la otra conquista: la del mestizaje.
Santa Anna, ¿era tan perverso como dicen?
Le decían el “quince uñas” por su desmedido gusto por el dinero. Fue ejemplo del chaquetero político: de monárquico a republicano, federalista, centralista, dictador y lo mismo pero de regreso. Ganó y perdió importantes batallas; malvendió territorio mexicano… Pero tenía un gran carisma y el ejército lo respetaba. Las veces que ocupó la presidencia fueron con el consentimiento de sus compatriotas que lo mismo lo adoraban que lo crucificaban.
Francisco Villa ¿bandido o luchador social?
En la figura de Villa se funden realidad y leyenda: desde un Robin Hood a la mexicana, hasta bárbaro incontenible, a genial estratega. Su revolución fue más allá del bandolerismo. Aunque inculto (aprendió a leer muy tarde), era un hombre simple que conocía bien las miserias de la gente del campo; creía en el poder redentor de la educación; fue leal con sus hombres y actuó acorde con sus ideales. Ah, y también derramó mucha sangre sin el menor remordimiento..
¿Indalecio o Ignacio?
Existe la creencia equivocada que la I de Francisco I. Madero corresponde a Indalecio. No existe documento alguno, ni entrevista, ni testimonio que pueda confirmar esto. Hoy no queda lugar a dudas: la I es de Ignacio según señala su fe de bautismo y el acta de nacimiento. Así fue bautizado por sus padres ya que eran devotos de San Francisco de Asís y San Ignacio de Loyola.
¿Zapata era un pobre campesino?
Aunque la historia oficial ha presentado a Emiliano Zapata como un indio pobre que se levantó en armas, lo cierto es que era un pequeño propietario, dueño de un pedazo de tierra para cultivar; tenía sus buenos caballos e incluso, en una ocasión, los ingresos que ganó por una buena cosecha de sandías los empleó para comprarse una botonadura de plata para su traje charro. Le gustaba la comida francesa y el buen coñac.
¿Qué gritó Hidalgo?
Cada 15 de septiembre, los mexicanos repetimos el famoso Grito con el que se inició la Independencia de México. Pero hay algunas precisiones que hacer: Miguel Hidalgo y Costilla dio el grito como a las dos de la mañana del 16 de septiembre de 1810, y antes pronunció fuertes ¡vivas! a la Virgen de Guadalupe, a la religión católica y al rey Fernando VII y, eso sí, algunos “¡mueras!” al mal gobierno.
El mito de la Revolución.
Siempre se dijo que el pueblo mexicano “como un solo hombre” se levantó en armas contra Porfirio Díaz y contra Victoriano Huerta. Esta afirmación es falsa. La Revolución mexicana fue la suma de distintas rebeliones. Y el periodo más violento fue cuando los revolucionarios se enfrentaron entre sí. Los supuestos héroes que se decía lucharon juntos y unidos, terminaron asesinándose unos a otros.
El niño héroe que nunca existió.
Siempre se dijo que los niños héroes eran seis y que uno de ellos se arrojó envuelto en la bandera desde lo alto del Castillo de Chapultepec. Pero la realidad es otra. Si bien seis de ellos murieron el 13 de septiembre de 1847 y ninguno se aventó, más de cincuenta cadetes también participaron en la defensa, uno de ellos, Miguel Miramón, cayó herido en la defensa de la patria.
LA DISTANCIA ME LLAMA
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*Acostado en mi hamacaempuño mi guitarra,le dedico una serenataa tu
ausencia a mi lado.*
*Mientras cierro los ojosy el calor me...